Considerado en muchas ocasiones como un ensador al margen de las corrientes más convencionalmente establecidas, este libro de Santiago González Noriega reúne una obra dispersa y de difícil acceso. Su introductor, Vidal Peña, destaca la tensión que es propia de estos escritos, muchos de ellos de «corte académico» para él los más interesantes , en los que el autor parece a veces luchar contra sí mismo. Expresión, quizá, del efecto producido por la interiorización de lo social en el individuo. A través de sus estudios de Hegel y Rousseau, de Nietzsche, Schopenhauer, Durkheim, Miguel de Molinos se pone de manifiesto la persistencia con la que González Noriega ha fundado su causa filosófica en la individualidad, y en su problema cricial: de cómo una nada tiene, a la vez, inevitables exigencias
Sin existencias


