¿Por qué llamamos curas a los sacerdotes? Todo parece indicar que se empezó a aplicar esta denominación a los párrocos por tener a su cargo la cura de almas , es decir, el cuidado espiritual de las personas. El sacerdote queda, pues, como médico de las almas, quien se ocupa del cuidado espiritual de sus feligreses. También, desde tiempo inmemorial, a los sacerdotes se les da el tratamiento reverendo .
Es decir, el sacerdote es un ser digno de reverencia, de respeto, de veneración, y por consiguiente, de sumisión, si no interpretamos mal el diccionario de la Lengua Española. A lo largo de las páginas de este libro trataremos de dar respuesta a esta pregunta: ¿El sacerdote, por el mero hecho de serlo, ya es digno de dicho tratamiento? La respuesta está en ti mismo-a, querido-a lector-a.
Sin existencias


