Gustave Flaubert (1821-1880), cuando empezó a los 22 años a redactar La educación sentimental, llevaba ya trece escribiendo y no precisamente cualquier tontería infantil. Porque Flaubert, según cuenta en Memorias de un loco, escrita a los 17 años, fue siempre un niño extraño ; solitario y soñador, fue siempre considerado el idiota del la familia .
La visión infantil y adolescente para quienes los hechos de la vida cotidiana -existencia, por cierto, bastante anodina en su caso- no han contado para nada ; Mi vida es mi pensamiento reconoce en las Memorias. Así pues, Flaubert, a los 17 años, ya no se considera un joven : De niño, amaba lo que se ve ; adolescente, lo que se siente ; como hombre, no amo nada y ya vive el desencanto, la angustia y la amargura del que lo ha vivido todo y no ha encontrado nada. De niño, había ansiado ya abrazar el absoluto, estado que sólo alcanzaría más tarde en el aislamiento y en el acto creativo de escribir.
Toda la obra postrior de Gustave Flaubert (Madame Bovary, Salambô, Tentación de San Antonio, Tres cuentos, Bouvard y Pécuchet) está ya enraizada en estos textos juveniles, no sólo en cuanto a la temática, sino también en lo que se refiere a la escritura misma. Las célebres incorrecciones sintácticas – que entonces, podían atribuirse a la inexperiencia- están ya, en la mayoría de los casos, utilizadas intencionadamente.
Encontramos, por tanto, aquí la obra de Flaubert en plena gestación, concebida en matriz romántica de la época y expulsada poco a poco de ella por la ironía y el sarcasmo que le inspiran la realidad cotidiana y el mundo burgués que le rodea, sin por ello desechar por completo aquellas constantes primarias.
Si, la tiranía pesa sobre todos los pueblos y siento que es hermoso liberarlos de ella ; siento mi corazón agitarse de gozo ante la palabra libertad, como late de terror el de un niño ante la palabra fantasma, y ni una ni otra son verdaderas. De nuevo una ilusión destruida, de nuevo una flor marchita . Esta reflexión, extraída de las Memorias de un loco, es más propia de un anciano lúcido y desilusionado tras una larga vida de luchas que la de un joven en el umbral de su vida.
Sin existencias












